Aprendizaje basado en proyectos: Logra desarrollar un pensamiento ordenado al plantear soluciones a situaciones vinculadas con la vida real por medio de pasos secuenciados. Además, ya que se desarrolla en un periodo de tiempo extendido, permite desarrollar competencias de organización y planificación en las alumnas.
Aprendizaje basado en retos: Desarrolla múltiples habilidades a partir de la resolución de un problema o reto, tales como ampliar su perspectiva al tener que abordar el problema desde distintos ángulos para su análisis, el desarrollo de la creatividad al plantear posibles soluciones, así como incentivarlas a ser asertivas en la toma de decisiones de acuerdo con la información disponible y el aprender a trabajar bajo presión.
Estudios de caso: Se busca que las alumnas, primero de forma personal, luego en grupos pequeños y por último en plenaria, formulen propuestas que planteen soluciones concretas y realistas considerando diferentes perspectivas, a situaciones de la vida real. A través del análisis, reflexión y discusión en grupos pequeños se fomenta la empatía y al presentar las conclusiones a un grupo se promueve el desarrollo de la seguridad y claridad para hablar en público.
Experimentos: Alienta a las niñas a la indagación, la investigación y al aprendizaje por descubrimiento fomentando la curiosidad al animar a la alumna a hacer preguntas y formular sus hipótesis, y buscar respuestas. A través de la experimentación, logran comprender fenómenos naturales y científicos para generar y proponer modelos.
Centros colaborativos: Sirve para reforzar o consolidar aprendizajes abordados previamente con el apoyo de ambientes y materiales concretos. Fomenta la autonomía de las alumnas al asignarles una tarea con un tiempo limitado para completarla, de igual forma responde a las inteligencias múltiples y estilos de aprendizaje al proporcionar alternativas de material, actividades y, evaluación dependiendo de cada alumna.




